Salma Hayek contó que no puede parar de darle el pecho a su hija
Valentina, de 1 año. "
Soy como una alcoholica. No me importa si lloro, no me importa si me pongo gorda, sólo quiero hacerlo durante una semana más, un mes más, y luego veo que le hace tanto bien a mi hija que no puedo parar. Es algo que tiene mucho poder", afirmó.
Pero a pesar de esto, la actriz admitió que dar el pecho también le provoca muchos dolores. "
Dejen que les diga que amamantar también es muy duro. No sabén lo dolorida que estoy después de dos horas y lo difícil que me resultó al principio", admitió la actriz.
Con 42 años de edad,
Salma también señaló que el periodo de lactancia es una oportunidad para las madres de controlar su peso luego del parto, y aseguró que esa etapa la ha hecho más restistente a las adversidades de la vida. "
No importa si he trabajado por horas, si he comido o no, sé que de mí depende un ser humano al que debo ayudar, y eso me ha hecho madurar aún más, además de hacerme sentir muy bien".